lunes, 9 de mayo de 2011

Fascination Street

Camino siempre mirando al frente, mapa en las manos, perdida en el arte de los edificios, me acerco y consulto de la manera más dulce, ella me indica el camino correcto y toma mis manos para despedirse con una gentil y familiar sonrisa.
Continúo, el frío congela mis manos y las hace torpes, la neblina me recuerda a Valparaíso y a todos los que me esperan ahí.
Entro a la catedral, la perfección del lugar me paraliza y luego de un lapsus infinito camino, el arcángel San Miguel mira el cielo divinamente desde su Munich, el vagabundo calienta sus manos cabizbajo al compás de su propia caricia en el torso; se me abomba la cabeza por el ayuno, pierdo el equilibrio y suena el órgano majestuosamente bajo la lúgubre iluminación del lugar.
Me giré para observar al patrono de esta ciudad desde el extremo opuesto y ahora espero, solo espero que estemos bajo su alero y doy gracias porque fue un prejuicio; no todos son tan fríos como creí, algunos perciben que no conozco el lugar, que no me siento parte y que en el fondo estoy sola aquí, sola ahora y mañana, y pasado como lo ha sido desde hace algún tiempo.
Respiro hondo en esta banca endeble, trato de llenarme de algo, de ese algo que me hace falta sin ustedes.
Debo continuar y el día está gris...

María Ignacia Díaz Arellano

miércoles, 20 de abril de 2011

"La memoria es la base de la personalidad individual, así como la tradición es la base de la personalidad colectiva de un pueblo.
Vivimos en y por el recuerdo, y nuestra vida espiritual no es en el fondo sino el esfuerzo que hacemos por que nuestros recuerdos se perpetúen y se vuelvan esperanzas, para que nuestro pasado se vuelva futuro"

Miguel de Unamuno

martes, 12 de abril de 2011

Siete Días

En siete días viví lo que muchos no viven en un año; he sentido la adrenalina en sus límites y esta noche me pesa, me libera a la vez y siento mi cuerpo elevarse absurdamente; estando a oscuras me siento vulnerable, pero esta noche es una de esas pocas noches, esta noche tengo miedo.
Me he enamorado románticamente de él, me he llenado de esperanzas y he acabado desesperanzada y sin ánimos. Me he agotado en la ensoñación.
He devuelto todo y estoy muy débil, me he envuelto en esa neblina pasajera; reí como una loca de atar para ahora arrepentirme y extrañar mi paz.
Triunfé o al menos eso creí, quizás fracasé, pero sigo aquí... quizás, quizás no.

martes, 5 de abril de 2011

Jura y Gana


Me gusta que no tengas nada que probar, nada que demostrar.
Me gusta que no te importe combinar, no te importa ser tú.
Me gusta, incluso, no gustarte.
Me gusta que no tengas nada para comprar, nada que comprar.
Me gusta ser tu amiga, me gusta estar a tu lado, conocerte profundamente de a poco, que no seas el héroe, que no dejes ir lo que quieres, que te aferres.
Me gusta tu entorno, tu historia, tú como persona, como universo de universos.

Estás seguro de lo que eres y eso me gusta, no tratas de impresionar.
Disfrutamos de las cosas simples y eso me gusta, llenas mi alma con tus palabras.

Quiero sentir tu ritmo, mirarte una vez más.
Quiero sentir tus brazos aferrándome a ti, quiero escucharte.
Quiero vivir tus horas, verte reír, caminar contigo, quiero oír un "te quiero".

No sé como te quiero, no sé como tratarte.
No sé si soñarte, no sé si intentarlo.
No sé si perderme contigo, no sé conquistarte.
No sé obviarte, no sé si contarte.

Tu manera de pensar me tiene maravillada, me tiene sin saber muchas cosas, me tiene soñando...
Tú me tienes sonriendo, llenas hoy mi creatividad, mi corazón; me das esperanzas hoy.

María Ignacia Díaz Arellano


martes, 22 de marzo de 2011

Una mirada infinita

Cansado volvías, tu figura me decía eso y mucho más.
Te miré infinitamente cuando te vi dormitar, tu cabello besado por ese sol que no parecía de otoño, las manos blancas en el regazo, pulcras, manos fuertes, bellas. Tus dedos de artista se movían inesperadamente mientras entrabas al mundo de los sueños, quizás qué cielos estabas pintando.
Cuando abriste los ojos miré a través de ti, vi tu alma y tu corazón soñador; por un par de minutos te imaginé conmigo, a diario como en cualquier película de romance, dos soñadores de la mano, creando universos para los dos, viviendo al límite muchas veces solos tú y yo.
Pensé en retratarte; tú perfecto en blanco y negro, tan natural, sin igual en mis proyectos, único, pero no pude con mi timidez y lo último que vi fueron los diseños hermosos sacados de tu alma, plasmados con tus perfectas manos en esas hojas que serán oxidadas por los años y las miradas.
Los zapatos de color chocolate, cordones sin atar, caminarán muchos inviernos más, sin mi, y tú sin saber que yo te miré infinitamente.

María Ignacia Díaz A.
Foto: María Ignacia Díaz A. http://www.flickr.com/photos/heynacha/

viernes, 18 de marzo de 2011

To die by your side is such a heavenly way to die

En un día como hoy, en el que parece fuese otoño te extraño más de lo que te extrañé el verano recién pasado; y es que hace tantos días no te veo. Hoy recuerdo los sueños que puse en ti, las ilusiones perdidas en un ensoñar lejano, en un anhelo casi adolescente nos perdíamos nosotros, en un campo de girasoles una primavera inexistente, al viento tu y yo, tu voz, tu mirada en mis ojos, en los poemas que fueron tan nuestros y tus abrazos tan míos… Extraño el latido de tu corazón en un día como hoy.

Recuerdo el día que te obligué a romper con mis ilusiones, no había otra manera de “olvidarte”, pero ya ves no puedo olvidarte y quizás no podré hacerlo jamás, no olvidaré lo que me hiciste sentir.

Este día gris me recuerda que no estaremos juntos, no nos besaremos bajo la lluvia en esta vida, pero te recordaré cada invierno.

Cada primavera me traerá de vuelta las promesas cumplidas, tu sonrisa, por ti, por nosotros.

Gracias.


María Ignacia Díaz. A un anónimo, en una época indefinible e inolvidable.

jueves, 17 de marzo de 2011

Ha pasado muchísimo tiempo desde la última vez que escribí en este blog, siento que no soy yo cuando leo las entradas antiguas, pero sé muy bien que en el interior estoy intacta, quizás un poco y sólo un poco más madura. Esta vez siento que tengo mucho más que contar, incluso una que otra historia de el lapsus ausente.
Espero ser constante esta vez, y no eliminaré mis entradas antiguas. He dicho :)