miércoles, 2 de noviembre de 2011

Un viento primaveral



Que sienta tu mirada tras de mi, la junte con la mía, y al andar espere que vayas conmigo. Vas conmigo, vamos juntos bajo los edificios, a paso lento me esperas y te espero...
A veces nos detenemos; me miras, te miro y volvemos. Las cuadras se sienten distintas contigo, se hacen interesantes, soñadoras; es como si comentásemos lo que vemos.
Si te quedas atrás yo te miro y espero...
Así vamos llegando al fin del paseo, yo cruzo, tu sigues, nos vemos desde calles distintas, quedamos estáticos, compartimos una risa y cruzamos caminos de nuevo. Que loca es la vida, que curioso paseo, a lo lejos me miras, a lo lejos te espero...

domingo, 12 de junio de 2011

Pálido

Me sorprendió infinitamente verte ahí esa mañana, saber que no habías muerto de sobredosis me golpeó fuerte, heló mis extremidades, me desconcertó hasta el aturdimiento. Ya me había acostumbrado a la idea de no verte, miento.
Hace algún tiempo escucho demasiadas veces al día la canción "Pálido" de Christina y los subterráneos y, quizás extrañamente, me recuerda a ti porque te imagino celebrando solo hasta que cierran el bar, te imagino bailando en solitario con un vaso y un cigarro en la misma mano mientras los presentes te miran sacudir la castaña cabellera. En fin, te imagino y muchas veces al día.
Luego de muchos días pensando y meditando que pronto el semestre acaba y al término de este probablemente dejo de verte: tomé una decisión (lo difícil era llevarla a la práctica) y un martes "random" hice un papel con un mensaje para ti, no te encontré y lo agradecí enormemente porque me hacía falta coraje. Viajé y medité el asunto en el trayecto, para el regreso estaba más que decidida: el miedo a no verte más era superior a simplemente entregarte el papel.
Llega el día, subimos al metro, miramos al frente, me bajo apresuradamente, el corazón latía en los oídos y cuando avanzaste te tomé del brazo, te entregué el mensaje (estabas perplejo, cualquiera lo hubiese estado, tus audífonos no eran de ayuda) y huí. Los tacos no me permitieron huir más rápido, por mí hubiese volado, pero casi en slow motion miraba la torre y caminaba velozmente. Llegué agitada a clases, sonriente porque lo había hecho, demasiado feliz en mi fuero interno, queriendo gritar lo ocurrido.
El destino o mi poca experiencia hizo que obviara el hecho de que hay dos boleterías en una misma estación y te esperé...

En los días de invierno,
María Ignacia

martes, 17 de mayo de 2011

Destino

Me saca una sonrisa cuando mi alma se inundaba, estar ahí y poder ayudarla me parece parte de un destino perfecto; y tomo su maleta, le sugiero que se tome de mi antebrazo, agrego que lo haga con confianza y charlamos cortamente, voy a su paso, su paso lento. El sol se hizo esplendoroso y cubrió la escena.
No me importó acompañarla más allá y ella hizo una cruz en mi frente, esperanzada me dijo "que Dios la bendiga" y yo le di un abrazo, ese abrazo que necesitaba desde el momento en que cerraba la puerta tras de mi esta fría mañana.

María Ignacia Díaz A.

viernes, 13 de mayo de 2011

Tu sobredosis

Tu sobredosis te sacó de mi vida sin previo aviso, desconcierta mis mañanas no hallarte ahí y por varios días te he buscado. Al terminar el día, con mi plan fallido, invento uno nuevo y corro, espero, recorro, me lleno de ilusiones y espero que mi mirada se ilumine con tu rostro, pero no llegas y quizás no llegarás.
Recuerdo la casualidad de todo esto y supongo que es mejor así, supongo que es mejor tu brazo agujereado trágicamente, el gato en la ventana, dispersas tus prendas en el suelo, un afiche añejo en la sucia muralla y las migajas que me dejaste. Tú permaneces helado, iluminado perfectamente como un dios, inmóvil y celeste, los pies descalzos te hacen más vulnerable, más muerto, y el remordimiento crece.
El efecto de las drogas te hacía indiferente con el resto, pero eras puntual; el resto era indiferente contigo, no te veía como lo hacía yo.
En los '90 las cosas son distintas: tu y yo huimos sin que nos importe la rutina, sin que nos importe el resto, tu y yo bebemos hasta la locura, compartimos la ropa, las discusiones, los macarrones con queso, la leche con el gato, las caricias desenfrenadas y las subterráneas. A veces nos sentimos tocados por el sol, la mayor parte del tiempo no es así y alucinamos juntos sobre tu antigua manta revuelta; a veces reímos sin un sentido real porque no hay mucho de que contentarse, ambos lo sabemos, estamos rotos.
Tu estás conmigo y la sobredosis es mía, yo muero y te inspira, pero no hay más sentido. Mueres porque yo muero. Visitábamos las sucias calles y eramos amigos de los gatos, enemigos de ese cuarto y muchas otras cosas, casi todas las cosas.

Tu sobredosis te saca de mi vida, tal vez no volverás a esta vida, no estarás de pie frente a mi esa fría mañana, no te contemplaré más, pero tendré un plan cada día por si no te drogaste de más.

María Ignacia Díaz Arellano

Bajo Tierra

Bajo tierra estoy entre monseñores y cardenales, la escena es bizarra, entre las paredes monocromáticas permanezco estática, al fondo un Jesús policromado sufre, es contemporaneo y cuelga tras las rejas; algo me impulsa a dejar rápidamente el lugar subterraneo, sé que no tendría miedo a tu lado, no estaría invadida por esa sensación; disfrutaríamos todo lo que puedo ver, pero estás lejos y el monumento sepulcral está custodiado por el león de acero, la cúpula esplendorosa al final y la asunción de la virgen. Una vez más el órgano majestuoso golpea mi pecho mientras la mujer arrodillada se confiesa.

lunes, 9 de mayo de 2011

Fascination Street

Camino siempre mirando al frente, mapa en las manos, perdida en el arte de los edificios, me acerco y consulto de la manera más dulce, ella me indica el camino correcto y toma mis manos para despedirse con una gentil y familiar sonrisa.
Continúo, el frío congela mis manos y las hace torpes, la neblina me recuerda a Valparaíso y a todos los que me esperan ahí.
Entro a la catedral, la perfección del lugar me paraliza y luego de un lapsus infinito camino, el arcángel San Miguel mira el cielo divinamente desde su Munich, el vagabundo calienta sus manos cabizbajo al compás de su propia caricia en el torso; se me abomba la cabeza por el ayuno, pierdo el equilibrio y suena el órgano majestuosamente bajo la lúgubre iluminación del lugar.
Me giré para observar al patrono de esta ciudad desde el extremo opuesto y ahora espero, solo espero que estemos bajo su alero y doy gracias porque fue un prejuicio; no todos son tan fríos como creí, algunos perciben que no conozco el lugar, que no me siento parte y que en el fondo estoy sola aquí, sola ahora y mañana, y pasado como lo ha sido desde hace algún tiempo.
Respiro hondo en esta banca endeble, trato de llenarme de algo, de ese algo que me hace falta sin ustedes.
Debo continuar y el día está gris...

María Ignacia Díaz Arellano

miércoles, 20 de abril de 2011

"La memoria es la base de la personalidad individual, así como la tradición es la base de la personalidad colectiva de un pueblo.
Vivimos en y por el recuerdo, y nuestra vida espiritual no es en el fondo sino el esfuerzo que hacemos por que nuestros recuerdos se perpetúen y se vuelvan esperanzas, para que nuestro pasado se vuelva futuro"

Miguel de Unamuno

martes, 12 de abril de 2011

Siete Días

En siete días viví lo que muchos no viven en un año; he sentido la adrenalina en sus límites y esta noche me pesa, me libera a la vez y siento mi cuerpo elevarse absurdamente; estando a oscuras me siento vulnerable, pero esta noche es una de esas pocas noches, esta noche tengo miedo.
Me he enamorado románticamente de él, me he llenado de esperanzas y he acabado desesperanzada y sin ánimos. Me he agotado en la ensoñación.
He devuelto todo y estoy muy débil, me he envuelto en esa neblina pasajera; reí como una loca de atar para ahora arrepentirme y extrañar mi paz.
Triunfé o al menos eso creí, quizás fracasé, pero sigo aquí... quizás, quizás no.

martes, 5 de abril de 2011

Jura y Gana


Me gusta que no tengas nada que probar, nada que demostrar.
Me gusta que no te importe combinar, no te importa ser tú.
Me gusta, incluso, no gustarte.
Me gusta que no tengas nada para comprar, nada que comprar.
Me gusta ser tu amiga, me gusta estar a tu lado, conocerte profundamente de a poco, que no seas el héroe, que no dejes ir lo que quieres, que te aferres.
Me gusta tu entorno, tu historia, tú como persona, como universo de universos.

Estás seguro de lo que eres y eso me gusta, no tratas de impresionar.
Disfrutamos de las cosas simples y eso me gusta, llenas mi alma con tus palabras.

Quiero sentir tu ritmo, mirarte una vez más.
Quiero sentir tus brazos aferrándome a ti, quiero escucharte.
Quiero vivir tus horas, verte reír, caminar contigo, quiero oír un "te quiero".

No sé como te quiero, no sé como tratarte.
No sé si soñarte, no sé si intentarlo.
No sé si perderme contigo, no sé conquistarte.
No sé obviarte, no sé si contarte.

Tu manera de pensar me tiene maravillada, me tiene sin saber muchas cosas, me tiene soñando...
Tú me tienes sonriendo, llenas hoy mi creatividad, mi corazón; me das esperanzas hoy.

María Ignacia Díaz Arellano


martes, 22 de marzo de 2011

Una mirada infinita

Cansado volvías, tu figura me decía eso y mucho más.
Te miré infinitamente cuando te vi dormitar, tu cabello besado por ese sol que no parecía de otoño, las manos blancas en el regazo, pulcras, manos fuertes, bellas. Tus dedos de artista se movían inesperadamente mientras entrabas al mundo de los sueños, quizás qué cielos estabas pintando.
Cuando abriste los ojos miré a través de ti, vi tu alma y tu corazón soñador; por un par de minutos te imaginé conmigo, a diario como en cualquier película de romance, dos soñadores de la mano, creando universos para los dos, viviendo al límite muchas veces solos tú y yo.
Pensé en retratarte; tú perfecto en blanco y negro, tan natural, sin igual en mis proyectos, único, pero no pude con mi timidez y lo último que vi fueron los diseños hermosos sacados de tu alma, plasmados con tus perfectas manos en esas hojas que serán oxidadas por los años y las miradas.
Los zapatos de color chocolate, cordones sin atar, caminarán muchos inviernos más, sin mi, y tú sin saber que yo te miré infinitamente.

María Ignacia Díaz A.
Foto: María Ignacia Díaz A. http://www.flickr.com/photos/heynacha/

viernes, 18 de marzo de 2011

To die by your side is such a heavenly way to die

En un día como hoy, en el que parece fuese otoño te extraño más de lo que te extrañé el verano recién pasado; y es que hace tantos días no te veo. Hoy recuerdo los sueños que puse en ti, las ilusiones perdidas en un ensoñar lejano, en un anhelo casi adolescente nos perdíamos nosotros, en un campo de girasoles una primavera inexistente, al viento tu y yo, tu voz, tu mirada en mis ojos, en los poemas que fueron tan nuestros y tus abrazos tan míos… Extraño el latido de tu corazón en un día como hoy.

Recuerdo el día que te obligué a romper con mis ilusiones, no había otra manera de “olvidarte”, pero ya ves no puedo olvidarte y quizás no podré hacerlo jamás, no olvidaré lo que me hiciste sentir.

Este día gris me recuerda que no estaremos juntos, no nos besaremos bajo la lluvia en esta vida, pero te recordaré cada invierno.

Cada primavera me traerá de vuelta las promesas cumplidas, tu sonrisa, por ti, por nosotros.

Gracias.


María Ignacia Díaz. A un anónimo, en una época indefinible e inolvidable.

jueves, 17 de marzo de 2011

Ha pasado muchísimo tiempo desde la última vez que escribí en este blog, siento que no soy yo cuando leo las entradas antiguas, pero sé muy bien que en el interior estoy intacta, quizás un poco y sólo un poco más madura. Esta vez siento que tengo mucho más que contar, incluso una que otra historia de el lapsus ausente.
Espero ser constante esta vez, y no eliminaré mis entradas antiguas. He dicho :)

lunes, 23 de marzo de 2009

This butterflies have to be murdered

Sabìa qe llegarìa este momento, es el momento en el qe ruego olvidarte, y es por miedo una vez mas, es porqe pienso mucho en lo qe tu puedes pensar, hacer, es qe siento qe debo tener todo tan claro, todo bajo control, y no puedo; esta serà una historia mas sin desarrollo ni fin. Es mejor terminar las cosas cuando aun puedes salir ilesa, no es mejor, es solo un tanto mas fàcil.
Soy cobarde una vez mas, prefiero matar estas mariposas qe siento, hay qe matarlas o encerrarlas en mi, no dejarlas salir nunca. Simplemente tù no puedes ser la excepciòn a lo comùn en mi.
Cada vez qe me propongo olvidar no lo logro y sòlo hago qe la otra persona crea qe asi fue, me acostumbrè a pensar en lo qe podrìan haber sido los te qieros guardados, las caminatas de la mano y la locura del sentimiento, pero no es tan difìcil cuando no tengo qe verte a la cara.
Tengo miedo de decirlo, de demostrarlo y qe no sientas lo mismo, o qe sientas lo mismo; eso es un miedo horrible al amor no fraternal, al qe hace qe mueran de "amor" los amantes, al qe te hace derramar lagrimas y dejar todo atràs.
Lo lograrè una vez mas?

miércoles, 18 de marzo de 2009

Angustia no, no.

Esta noche dormì en paz, fue la primera vez en cinco semanas luego del accidente. Al despertar notè que no habìa despertado como solìa hacerlo de golpe, mas bien, fue bastante lento, progresivo y sin esa angustia que ùltimamente orpimìa mi pecho.
Es increìble el poder que tienen tus palabras en mi, es increìble como creo en tu mirada y lo bien que terminan las cosas cada vez que me dices que todo estarà bien sin importar la magnitud de las situaciones que tenga que atravesar; las ganas que me das de seguir adelante, de respirar una vez mas aunque haya estado lista para acabar con todo.
Fuiste la primera imagen que apareciò en mi mente cuando creì que era el fìn, me duele recordarlo; si ese hubiese sido el fin yo no descansarìa en paz porque al impactar con el pavimento ya me estaba arrepintiendo de no haberte dicho una vez màs "te amo", sè que te lo digo constantemente, pero lo siento con cada respiro, y sòlo espero que sepas lo mucho que significas para mi.
Mi rostro se empapa una vez màs al recordar todo, al recordar que siempre has estado; cuando me pierdo yo sòlo pienso en ti y sè que no estoy sola en este camino. TU TAMPOCO LO ESTÀS...
Gracias infinitas.

domingo, 15 de marzo de 2009

I can't hold back

Al fin te he encontrado, eres màs qe lo qe esperaba, màs qe lo qe imaginè todo este tiempo. Valiò la pena la espera, los sueños e ilusiones no fueron en vano porqe has llegado a mi vida, nuestros caminos se han juntado, y ya no puedo volver atràs; si pienso en volver atràs no es por mi, es por terceros a los qe no qiero dañar, me siento bien sintiendo esto por ti porqe sè qe es sincero y limpio; no importa si no estamos juntos como una pareja porqe el amor qe siento es real, te qiero y no puedo negarlo, y te qerrè de la forma qe sea.
No puedo dejar de sentir esto, y sè qe no deberìa sentirlo, sè qe no tenìa qe caer, a veces pienso qe estoy en la posicion menos correcta, yo debo solo ser una buena e incondicional amiga, y no esperarte ni soñarte.
Eres de otra, es asì de simple y no lucharìa sabiendo qe otra te ama, no lucharìa sabiendo qe ella sufrirìa.
Tu mirada me dice cosas para mi inseguridad indesifrables, o desifrables, la verdad es qe no qiero creerlo e ilusionarme, no qiero sufrir, y sòlo se qe esto qe siento no es mentalmente manejable, no se puede tapar el sol con un dedo por ahi escuchè, es cierto, lo siento cariño por adorarte, me siento mala persona por sentir esto por alguien comprometido... Yo no decido sobre mi corazòn, ni sobre lo qe dice mi mirada, pero si sobre lo qe afirmo o niego. Puedo negarlo? puedo, pero no engañarìa a nadie.

sábado, 14 de marzo de 2009

El reencuentro

Habían pasado cuatro años sin saber de él, ella solía recordarlo sonriendo siempre y eso era un premio, pero, ese abrazo que se dieron en su reencuentro fue el mejor premio por toda la inmensa espera.
Cuando ella lo conoció era sólo una niña, pequeña y para nada vanidosa; ahora era toda una señorita, hermosa, con una suave voz y un dulce actuar; su mirada se había apaciguado con los años. Sintió su corazón estremecer cuando le vio, ella aún lo idealizaba, aún lo veía tan perfecto como antes, su inmensa sonrisa la hizo saber todo el cariño que él le guardaba, sus ojos brillaron mientras le habló; era la emoción de el reencuentro.
Ella no olvidará sus palabras de aliento, sus chistes, su mirada y el calor de sus brazos cuando la rodeo por completo. El reencuentro fue sorpresivo, era antes del mediodía, el clima era perfecto en pleno verano, su caminar era feliz; repentinamente escuchó su nombre y dio media vuelta, lo vio acercarse hacia ella, no pudo contener la emoción en ese abrazo, quiso dejar ir algunas lagrimas que a pesar de la confianza, encarceló, en ese abrazo hablaron sin comprender mucho bajo el brillante sol que bañaba sus castaños cabellos que revoloteaban con la brisa de Diciembre.

¿Como estás? -preguntó el-
Bien, ¿qué hay de ti?, tanto tiempo -respondió-
Demasiado, años, estás tan grande

ella rió y le dijo que por fin había crecido, ambos rieron en ese abrazo infinito, dulce y lleno de tantas esperanzas, luego de conversar acerca de los estudios él le pidió que se alejaran de la gente, debía decirle algo, sin pensarlo ella caminó junto a él un poco extrañada.

No me temas -bromeó él-
Ella simplemente rió, haciéndolo reír a él también. Lo miró a los ojos, brillantes e inundados por la alegría, tal como ella los recordaba en su niñez cuando solían bromear, ahora la piel de su alrededor no era del todo tersa, pero él seguía siendo bello. Su voz seguía siendo tan jovial como antes, tan amable, y el seguía tan sencillo como siempre, como ella lo quería.

Hablaron sobre sus vidas cortamente para ponerse al día, ella no recuerda exactamente todo lo que dijo ya que se perdió una vez mas en él, como siempre; Su corazón se llenó de emociones en la despedida, no pudo evitar quedar embobada una vez mas, él la abrazó una vez más, besó su rostro y se marchó sonriente y complacido; al volverse ella ya no lo vio, ya no estaba, había desaparecido una vez más de su vida y con el se había ido su corazón también, sus sueños de amarlo y de decirle todo lo que lo había esperado, cuanto lo admiraba, cuanto lo quería y cuanto hubiese querido que el estuviese a su lado sin importar lo que dijesen los demás; pero es claro, si bien él la adoraba la veía aún como una hermana pequeña y no como la señorita que ella esperaba parecerle.

viernes, 20 de febrero de 2009

Idealizo

... Es solo que no eres perfecto como soñè. No es tu culpa, realmente nadie es lo que sueño, ni siquiera yo soy lo que sueño de mi misma; asì vivo la vida con las esperanzas rotas y renovadas a diario, cada dìa comienzo de nuevo, cada dìa sueño mas, y me alejo un poco màs de ti, de acà.

Extracto de algun escrito mio :)

viernes, 26 de diciembre de 2008

Eran tres

Eran tres, tres sobre cuatro ruedas. Ella inexpresiva, sólida, fría y ensimismada; así se mantuvo durante varios minutos. Nadie supo los laberintos mentales que recorrió.
Sólo dejó salir una frase en aquel viaje, una frase pesimista y sin sentimientos, fría y muerta como el hierro. Sus labios la dejaron salir secamente y luego retornó al silencio absoluto, pensando en lo que había dicho se mantuvo otros minutos mas.
Pensó muy bien en como se comportaría, con la cabeza fría pensó muchas cosas más mientras arreglaba su cabello, pensó en sus amigos, en princesas, muerte, éxito y fracaso.
Su pecho estaba oprimido, quiso dejar salir muchas cosas, también lágrimas. Respiró profundo y continuó mirando hacia las destruidas murallas, estas se establecían en su apesadumbrado corazón. Una vez lejos; sólo quería llorar en la inmensidad de la noche, en la inmensidad del camino y aún sola…

domingo, 12 de octubre de 2008

Here, here I am again & I'm staring at these same four walls alone again & now, all the colors blend & I'm growing numb and I've become this empty page hold on, its tragic stumbling through all this static...

jueves, 9 de octubre de 2008

¿Dónde baja?


Una vez acomodada en mi asiento, el último para irme sola, me puse mis audifonos y me dispuse a escuchar las rápidas baterias de Zebrahead.

Llevabamos 20 minutos de viaje o un poco más cuando se acerca el tipo de los boletos, yo rápidamente baje los pies del asiento de al lado y aqui la gran pregunta ¿dónde baja?

- mmm Quilpué :)

- este bus vá a Valparaíso

- ¿me estas hueviando?

- no

- ¿qué hago?

- si quiere se puede bajar en los peajes y esperar su bus

- mmm NO!!!


por mi mente pasaron mil cosas ¿cómo se le ocurre pensar que me iba a bajar en medio de la carretera de noche? hahahaaa ESTUPIDO!

primero no supe que hacer, me comenzé a despedir de mis zapatillas nuevas que seguramente se irian en las manos de algun flaite porteño :'(

pero en fin me armé de valor y una vez detenido el bus descendí de el rápidamente, le pregunte a un tipo donde estaba... no le entendí y corrí tras una señora. La noche estaba fría, oscura, vacía; era Domingo mas menos a las 10pm. Le pedí ayuda y me indicó hacia donde debia dirigirme para tomar la micro a Quilpué. Una vez más me armé de valor y corrí, corrí como cinco cuadras oscuras, vacías y sucias.

Cuando me aproximaba al paradero veo a dos hombres que me miran con cara de "Acá tenemos una presa" CORRÍ!!! como nunca, con el corazón latiendo full.

En el paradero me puse cerca de un hombre que se veía de bien y esperé mi bus.

Acá estoy escribiendo, y nunca voy a olvidar la frase "¿Dónde baja?"


Ignaciaa